viernes, 9 de mayo de 2008

Temor en las aulas



Título: Cobardes

Director: Juan Cruz y José Corbacho

Año: 2008

País: España

Género: Drama

Duración: 90 min.

Reparto: Elvira Mínguez, Antonio de la Torre, Lluís Homar, Paz Padilla, Eduardo Espinilla, Eduardo Garé




Todos tenemos miedo. Podemos tener miedo de algo o de alguien, pero al fin y al cabo es miedo. José Corbacho y Juan Cruz, muestran distintas formas de tener miedo en su último largometraje Cobardes.

La película narra la historia de Gaby, un chico de 14 años, que sufre acoso escolar por parte de uno de sus compañeros, Guille. Pero Gaby no es el único que siente miedo. Su madre, Merche (Elvira Mínguez), tiene miedo de que su familia se derrumbe y Joaquín (Antonio de la Torre), su padre, de que le echen del trabajo. Los padres de Guille tienen mejor posición social, pero también tienen miedo. Magda (Paz Padilla) la madre, de no saber cómo es realmente su hijo y Guillermo (Lluís Homar), su padre, del mundo político que le rodea.

De esta manera, podemos decir que el segundo largometraje de estos dos directores aborda algunos de los temores más frecuentes de la sociedad. Al igual que se establece en algunas teorías cinematográficas del psicoanálisis en este film se cristalizan los miedos más comunes de la población en general. El miedo a perder nuestro trabajo, a no ser aceptado por la sociedad, a no conocer verdaderamente a tus hijos, a no saber llevar correctamente tu familia, el miedo a tus propios alumnos… La diferencia es que Cobardes no busca aturdir ni emocionar profundamente al espectador, no intenta dominarlo ni implicarlo directamente. La película de Cruz y Corbacho se limita a mostrar lo que es cada vez más frecuente en los centros escolares en la actualidad, el acoso también conocido actualmente como bullying, pero sin dramatizaciones ni violencia explícita. Así, Cobardes une arte y vida, enseña a través de la gran pantalla lo que sucede en el contexto social más actual.

Esta actualidad más remota puede contemplarse en el interior del film transformada en elementos como los teléfonos móviles. En los últimos años, el uso del teléfono móvil entre los más jóvenes se ha vuelto prácticamente imprescindible y esto ha hecho que se haya introducido en todos los ámbitos de sus vidas. Los acosadores han transformado el teléfono móvil en un instrumento más de su agresión, utilizándolo para grabar las agresiones. Por esto, los dos directores han querido darle una importancia especial a este objeto, convirtiéndolo en un punto clave del film.

La película habla del acoso escolar, pero va más allá. No sólo nos enseña cómo se producen este tipo de agresiones sino que también nos invita a reflexionar sobre qué es lo que lleva a que se produzcan situaciones como esta. La incomunicación de los adolescentes y sus padres pasa a ser uno de los motivos principales. Guille, el agresor, arremete contra Gaby porque tiene miedo de defraudar a su padre, quien quiere que sea el más popular de la clase. La incomunicación y su situación familiar hacen que Guille exprese a golpes lo que verdaderamente siente. Por su parte, Gaby no se atreve a plantar cara a Guille ni a explicar a sus padres lo que le está sucediendo. Lo intenta en un par de ocasiones, pero sus padres están demasiado ocupados como para escucharle.

Se podría decir que, indirectamente, la película manda un mensaje haciendo entender a los padres que los hijos actúan en sus vidas según lo que ven y viven en casa. Gaby observa en una ocasión como su padre discute con su jefe y cómo, aun teniendo la razón, se limita a callar por miedo. Esto, hace que Gaby acabe callándose también.

Cobardes refleja lo que pasa en muchas familias, padres que no entienden que les está sucediendo a sus hijos, pero tampoco se esfuerzan en escucharlos. Otras veces, en cambio, son padres que saben perfectamente qué está ocurriendo pero que no quieren reconocer la verdad.

Así pues, la película muestra los miedos de los adolescentes, pero también de sus padres que no saben cómo hacer frente a muchas circunstancias, ya sea laborales, familiares o demás.

Cobardes al igual que Tapas, el primer largometraje de Cruz y Corbacho, habla de la vida de personas cercanas. Personas que perfectamente podrían ser nuestros vecinos, amigos o nosotros mismos. Pero, a diferencia de Tapas, la nueva película de este dúo de directores deja atrás el lado tierno y alegre y se centra únicamente en el lado más amargo. Cobardes se rodó en el mismo lugar que Tapas, Hospitalet del Llobregat, de donde son originarios los dos directores, aunque la mayor parte de la película transcurre en un instituto de secundaria del mismo Hospitalet. En el film, el instituto es un reflejo claro de la sociedad.

La interpretación de Cobardes está formada por actores profesionales que manejan su papel a la perfección como es el caso de Elvira Mínguez , que también actuó en Tapas, Antonio de la Torre, Lluís Homar o Paz Padilla, que por primera vez interpreta un personaje dramático. En un primer momento, puede resultar extraño a los ojos del espectador encontrarse con una Paz Padilla seria, disciplinada y con un registro diferente al habitual, pero a medida que se va desarrollando el film la naturalidad con la que se desenvuelve la actriz hace que se nos olvide su faceta cómica. Cobardes ha servido a Paz Padilla para demostrar que no sólo puede interpretar personajes graciosos.

A parte de los actores, los directores han contado con una gran cantidad de alumnos del colegio donde se rodó la película. Esto ha dado a la película cierta frescura, credibilidad y naturalidad.

La elección de la música es muy adecuada, ya que el tema principal para la banda sonora ha sido compuesto por “La Excepción”, un conocido grupo español de hip-hop. El estilo musical de este grupo y la letra que ha compuesto se ajusta a la perfección a la historia que Cruz y Corbacho quieren contar, aún más teniendo en cuenta que la historia se desarrolla entorno a unos chicos de unos catorce años y el hip-hop es un estilo musical muy popular entre los jóvenes.

La forma en la que los directores han enfocado el largometraje consigue que el espectador no se implique demasiado en la historia, no le hace cómplice ni participe de lo que sucede, simplemente le convierte en testigo. En lo que se refiere a los protagonistas no hace responsable de lo que sucede a ninguno de los personajes, porque todos tienen miedo y a la vez algo de culpa.

La puesta en escena de Cobardes dota al film de una gran verosimilitud, ya que todos los elementos que aparecen en escena están perfectamente justificados dentro de la historia.

Pero uno de los aspectos más chocantes de la película es el final, en este punto de la película es el espectador el que tiene que sacar sus propias conclusiones y reflexiones. Cruz y Corbacho se las han ingeniado para que sea el espectador el que decida que final es el que prefiere. Esto puede que desoriente en cierto modo al espectador, que espera ver cómo se soluciona un problema como el que plantea Cobardes.

En definitiva, la película establece un discurso cinematográfico sobre el presente, hace de la realidad una historia. Trata de demostrarnos que de un modo u otro todos somos…pues eso, cobardes.
Silvia Soler Urbano

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