
Título: Algo Pasa en las Vegas (What Happens in Vegas)
Director: Tom Vaughan
Año: 2008
País: Estados Unidos
Género: Comedia Romántica
Duración: 99 min.
Reparto: Cameron Diaz, Ashton Kutcher, Rob Corddry, Treat Williams, Lake Bell, Michelle Krusiec, Krysten Ritter, Dennis Farina
Algo pasa en las Vegas (What Happens in Vegas) es una divertida comedia romántica dirigida por Tom Vaughan, que más allá de dirigir algún episodio de televisión no tiene más en su currículum que el largometraje Starter for 10, no estrenado en España.
Hay que aclarar que, aunque el título en español de esta comedia y el protagonismo de Cameron Diaz hagan pensar en una secuela de Algo pasa con Mary, lo cierto es que las dos películas solo se parecen en lo disparatado de algunas de sus situaciones.
El nombre original del film viene del clásico refrán norteamericano que dice “What Happens in Vegas, Stay in Vegas”, es decir, “Lo que pase en Las Vegas, se queda en Las Vegas”. Precisamente este es el argumento de la película. El director ironiza sobre los matrimonios en la ciudad de los casinos.
Las Vegas es la ciudad del pecado abierta las veiticuatro horas; como si todo fuera posible y todo estuviera permitido, allí la gente hace cosas que probablemente jamás haría eb ningún otro lugar. Así que el título original transmite la sensación de viaje al lado más desenfrenado y loco de cada persona. A pesar de ello, la mayor parte del film transcurre en Nueva York.
Mientras su dirección corre a cargo de Tom Vaughan, debe su guión a la empresa Dana Fox, que tuvo la idea del argumento de la película mezclando dos elementos solo posibles a realizar en Las Vegas: la primera es casarse por capricho con un desconocido y la segunda, ganar una gran suma de dinero. Entonces esta idea da lugar a todo el desarrollo de la película.
La comedia cuenta dos protagonistas que son especialistas en hacer reír a sus públicos. En el papel de la chica esta la Cameron Diaz, que realiza el papel de Joy, a quien su prometido acaba de abandonar. Y Ashton Kutcher es Jack, despedido de la empresa por su propio padre. Ambos, para olvidar sus penas, deciden ir, cada uno por su parte, a Las Vegas. Allí se conocerán y se divertirán juntos, pasarán una noche llena de locura, descontrol y desenfreno, abusando de alcohol y juego. Pero al despertarse a la mañana siguiente, se dan cuenta que han cometido un gran error: se han casado.
En un principio, la idea de los dos es divorciarse, pero Jack gana tres millones de dólares en una máquina de tragaperras con la moneda de Joy. Como son marido y mujer, legalmente, el premio es de los dos y ninguno piensa ceder al otro. Esto lleva a la guerra que acabará en amor.
De vuelta a Manhattan, ambos quieren el divorcio, pero el juez les impide divorciarse inmediatamente y les impone una peculiar condena: les niega la anulación de la condena y estarán obligados a aguantarse durante seis meses en caso de querer conseguir el premio. Ambos tendrán que convivir juntos, ir a la terapia, mientras intentan demostrar al juez que el otro es el mayor irresponsable del mundo, hacer todo lo posible para que meta la pata para quedarse con los bienes gananciales. Finalmente, los recién casados, empiezan a hacer planes cada vez más complicados para acabar el uno con el otro y quedarse con el dinero, pero lo único que conseguirán es enamorarse entre mutuas puñaladas por la espalda.
Algo pasa en Las Vegas no se puede considerar como una película original, puesto que sigue la misma dinámica clásica de amor-odio que muchos films tópicos norteamericanos disfrazados de talento, experiencia y sobretodo, mucha belleza, con un vestuario impecable, y evidentemente un profesional grupo de estilistas, peluqueros y maquilladores. Todo ello, se ve reflejado en Cameron Diaz, que aparece espléndida en todo momento. Lo que plantea ha sido tratado muchísimas veces y muchas de ellas, bastante mejor como es el caso de La Guerra de los Rose, Separados, o incluso desde los mismos Cary Grant y Katharine Hepburn.
Pero sus estrellas, que son unos iconos claros para adolescentes y han enfocado sus carreras precisamente en este tipo de entretenimiento ligero, saben cómo conquistar a la cámara y nos hacen pasar un buen rato. Es evidente que los actores tienen la sorprendente facilidad para congeniar tan bien y formar una exclusiva pareja disparatada que hace reír en unos momentos y emociona en otros. No cabe duda que los protagonistas presentan una química que sostiene la película. Los dos guapos oficiales de Hollywood se desenvuelven con total soltura en un género que dominan a la perfección al ser el principal exponente de buena parte de su filmografía. Transmiten a la perfección esta química en pantalla, tanto en las escenas puramente románticas como los enredos y argucias que cada uno planifica por separado para hacerle la vida imposible al otro, arrancándo más de una sonrisa al más escéptico de los espectadores.
La película consta de dos partes claramente diferenciadas. Al principio, hay un tramo inicial literalmente desesperante, donde un agotador montaje marea al espectador. Afortunadamente, termina pronto, y ya de regreso a Nueva York la película se tranquiliza y adopta unos modos mucho más al uso en este tipo de producciones. Conforme se va desarrollando, Algo pasa en Las Vegas comienza a mejorar paulatinamente quedando una comedia romántica que pese a su escasa originalidad, acaba convirtiéndose en un entretenimiento perfectamente disfrutable.
Esta película recuerda al dibujo animado de La Bella y la Bestia: Cameron Diaz como una señorita delicada, glamorosa y encantadora, obsesionada con la perfección; mientras que por el lado de Ashton Kutcher tenemos a un completo desordenado, sucio y vago. O sea, dos polos opuestos difíciles de juntar, pero se ven obligados a soportarse. Dicha mezcla ha dado un buen resultado, además de una película entretenida, divertida y fresca, también transmite un conjunto de valores muy positivo para la sociedad de hoy en día: la humildad, el compartir, la dignidad, entre muchísimos más. Incluso transmite la moraleja de que lo importante es ser uno mismo y no lo que los demás esperan de ti. También intenta reflejar que “la casa del vecino siempre es más bonita”, y que de lo que se trata es de hallar la propia felicidad.
Aun que el guión no sea de lo más original, los diálogos no se basan en los típicos chistes malos sino en situaciones divertidas que nos mantienen atentos a pesar de conocer el final obvio desde el principio. Lo que lleva a la conclusión que lo clásico aun sigue funcionando, es decir, que a pesar que resultar repetitiva y con un final totalmente previsible, consigue introducirte en el argumento y vivirlo junto a los protagonistas y otros personajes.
Mención a parte se merece la banda sonora, que sin destacar en absoluto supone una muy cuidada mezcla entre las melodías más típicas y canciones de Mika o Jet, que resucitan un poco la película cuando esta comienza a decaer. Potencia todos los sentimientos que quiere transmitir y acompaña el ritmo de la narración de una forma muy acertada.
De manera que se podría definir a Algo pasa en Las Vegas como una nueva comedia gamberra, con rasgos típicos de siempre, con toques de romanticismo que nos llega directamente del Hollywood. La película constituye una buena opción para todo amante de las comedias románticas, o para el que, simplemente, quiera ir al cine a distraerse y pasar un rato agradable.
Lioudmila Vikoulina




