
Título: No es país para viejos (No country for old men)
Director: Ethan Coen y Joel Coen
Año: 2007
País: USA
Género: Drama, thriller
Duración: 122 min.
Reparto: Tommy Lee Jones, Javier Bardem, Josh Brolin, Garret Dillahunt, Barry Corbin, Kelly Macdonald, Woody Harrelson, Stephen Root, Barry Corbin, James Brolin
No country for old men, traducida como No es país para Viejos, es una película dirigida por hermanos Coen. El film, rodado en Oeste americano, refleja la cultura de la sangre y la vida basada en “la ley de la jungla”, englobando aspectos como violencia, tentación, supervivencia, sacrificio, amor y esperanza, resaltados aun más mediante la brillantez de diálogos e imágenes. Este escalofriante thriller, basado en la novela homónima de Cormac McCarthy, ha conseguido el éxito merecido, que se ve reflejado en dos Globos de Oro y ocho nominaciones al Oscar.
No country for old men, traducida como No es país para Viejos, es una película dirigida por hermanos Coen. El film, rodado en Oeste americano, refleja la cultura de la sangre y la vida basada en “la ley de la jungla”, englobando aspectos como violencia, tentación, supervivencia, sacrificio, amor y esperanza, resaltados aun más mediante la brillantez de diálogos e imágenes. Este escalofriante thriller, basado en la novela homónima de Cormac McCarthy, ha conseguido el éxito merecido, que se ve reflejado en dos Globos de Oro y ocho nominaciones al Oscar.
La opinión de los primerizos que la vieron al cine se puede resumir en “decepción”, pero según mi punto de vista esta impresión se debe en parte influenciada por la resonancia de prestigio de la que la han rodeado, que hace que las expectativas sean demasiado altas para la misma. Pero como la vi después de haber escuchado las dichas críticas, iba concienciada a ver una película “decepcionante”. Y me llevé una gran sorpresa, me pareció una obra entretenida que tiene su punto de excelencia.
La historia empieza cuando Llewelyn Moss (Josh Brolin), un cazador que está cerca de Río Grande encuentra una camioneta rodeada por varios cadáveres. En la parte trasera de ésta, hay un cargamento de heroína y dos millones de dólares. La escena parece ser una operación fallida de narcotráfico, pero aun así, Moss no percibe peligro y coge el dinero. Desde ese momento el cazador se convierte en presa. Mientras Moss intenta huir de sus perseguidores, sobretodo del despiadado psicópata Antón Chigurt (Javier Bardem), que se juega las vidas ajenas a cara o cruz, la película pone en evidencia la delincuencia estaunidense. Por otro lado está la ley, representada por Sheriff Bell (Tommy Lee Jones), que no consigue frenar la persecución sangrienta, donde las vidas valen tan solo una moneda.
Los Coen han vuelto a hacer un buen cine, pero no han generado una obra maestra, a pesar de la exageración de muchas críticas, pero sí que hace saltar chispas en la pantalla como una película perturbadora. La pureza de planos demuestra que los directores han querido hacer protagonistas a los propios actores, al propio guión y no a los giros de cámara ni a un montaje innovador.
Hay que destacar el excelente reparto, que hace que la acción gire entorno a tres personajes: Josh Brolin es, sin duda, el espejo del común de los mortales, que no duda en quedarse con dos millones de dólares; Javier Bardem representa un nihilismo contemporáneo, una maldad tan sofisticada y coherente en apariencia como banal y estéril en el fondo, que persigue hasta el infinito a Moss para recuperar el dinero desaparecido; y el veterano Tommy Lee Jones, que se ve superado por los acontecimientos y lo prefiere antes que familiarizarse con ellos.
Indudablemente, la estrella de la película es Javier Bardem, que hace una actuación excelente, a la vez que sorprendente. Luciendo el corte de pelo más horrible que le podían haber hecho, representa un auténtico psicópata de una forma que pocos serían capaces: transmite la ausencia de compasión por la vida humana hasta límites que no estamos acostumbrados a ver en nuestra vida diaria con sólo una mirada y provoca tensión con tan sólo aparecer en la escena. A pesar de ser un papel rico en matices, Bardem no está exento de mérito. El actor español declaraba que se inspiró en Bush para interpretar a este maníaco asesino.
La actuación de Josh Brolin está más que correcta en su papel, que da cierta humanidad a la gente de Texas, antiguos vaqueros cuya historia está más marcada en su carácter que el del resto de Estados Unidos. Es curioso que por el hecho de tener conciencia y corazón, comience una masacre sin fin. Tommy Lee Jones da lo mejor de su mirada infinita a la débil acción policial que trata de detener la matanza.
A pesar de tener un ritmo lento, puesto que es una película larga para el argumento disponible, no llega a aburrir y tiene acceleraciones inesperadas como la escena cuando salen del hotel y se dedican a tirotearse. También hay que decir que el final es inesperado y no acaba de convencer.
Es posible que No hay lugar para viejos no sea tan impresionante como dicen algunas críticas, pero es una buen cine que merece la pena ver.
Lioudmila Vikoulina
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